A medida que la China comunista se debilita, muestra un show de fuerza más grande

Por Zang Shan

La única vez que vi una bestia salvaje fue en los bosques vírgenes del Tíbet en la década de 1980. Un leopardo merodeaba por una colina a unos 70 u 80 metros de nuestro campamento. Fue al atardecer. Cuando el leopardo se movía, se detenía con frecuencia y giraba para mirar nuestro campamento. Lo veíamos muy nerviosos. Incluso después que estuviera lejos, usamos un catalejo para rastrearlo. Su fuerza intimidante pero desenfadada me dejó una profunda impresión.

Como dice un proverbio tibetano, las criaturas que parecen más feroces son en realidad las que no hay que tenerles miedo. Esto se deduce de la sabiduría de la caza ancestral. Cuanto más alerta y agresivo se muestra un animal, menos poder de ataque tiene, ya que estos animales suelen estar en el extremo inferior de la cadena alimentaria.

Hay un dicho similar en Vietnam: “Los animales con caparazón no tienen huesos”. Significa que cuánto más duros son en el exterior, más suaves son en el interior.

En los últimos dos años, a medida que el régimen comunista chino se asienta en sus posiciones oficiales, está adoptando una actitud cada vez más beligerante que refleja su profunda debilidad interior.

Los medios de comunicación del Partido Comunista Chino (PCCh) están recurriendo cada vez más a un lenguaje como la “línea de fondo”, la “línea roja” o los “intereses centrales inviolables”. Esto se refiere a cuestiones como la independencia de Taiwán o Hong Kong, los disturbios en el Tíbet y Xinjiang, la libertad religiosa, Corea del Norte, las disputas en el Mar Sur de China, la censura en Internet, la represión de los abogados defensores de los derechos humanos, la dictadura de un solo partido, los valores universales, la ideología del Partido y otras cuestiones similares.

Quien cuestiona al Partido es considerado aliado de las fuerzas extranjeras o “antichinas”. Si las críticas proceden del extranjero, se considera que esos países interfieren en los asuntos internos de China. Si viene del pueblo chino, es “subversión del poder del estado”.

Todo esto es una demostración de fuerza vacía. Hablando desde la perspectiva de la ciencia política, cuando un régimen establece todo tipo de “líneas de fondo”, significa que sufre todo tipo de debilidades que están abiertas para ser explotadas por sus oponentes.

La habitual agresividad del PCCh durante sus casi 70 años de autoritarismo, sistemáticamente se manifestó como un síntoma de su propia debilidad. Por ejemplo durante la Revolución Cultural, no solo los chinos podían ser víctimas sino también los extranjeros. Si alguien de Hong Kong con un peinado “contrarrevolucionario” era visto en las calles, se le cortaba el pelo de todos modos. Los chinos en ese entonces eran mucho más fanáticos de lo que son hoy en día, y vivían en uno de los países más pobres del mundo.

La situación política mundial entró en una nueva era este año. Las experiencias de las últimas cinco o seis décadas son totalmente incapaces de explicar cómo se desarrollarán las cosas en el futuro. El punto crucial está en las relaciones chino-estadounidenses: en el pasado una relación podía considerarse cooperación con unos pequeños conflictos; ahora en cambio llegó a entrar en zona conflicto con pequeñas cantidades de cooperación.

Esta situación es realmente obra de China, pero no entraré en detalles al respecto. Una cosa es segura: en esta confrontación, cada una de las “líneas de fondo” y “líneas rojas” de China representa una debilidad y terminará convirtiéndose en una oportunidad para Estados Unidos. La cuestión de Taiwán está empezando a surtir efecto, y pronto le seguirán Tíbet y Xinjiang.

También debo mencionar la situación en Corea del Norte. En el pasado, Estados Unidos veía a China como la clave para resolver el problema de Corea del Norte, pero ahora lo contrario se está haciendo realidad: Corea del Norte se convertirá en el factor clave para tratar con China. Anteriormente, se especulaba mucho sobre cómo los ejércitos de Estados Unidos y Corea del Sur realizaban a cabo ejercicios para simular ataques de decapitación del liderazgo de Corea del Norte. Creo que esto no sucederá: ¡una herramienta valiosa como Corea del Norte, no se desperdiciará tan fácilmente!

Zang Shan es un analista de asuntos internacionales especializado en asuntos de Estados Unidos y China.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

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